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Mujeres… y venganza, no juntas en una sola frase por favor.

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“En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre”

 

≈Friedrich Nietzsche

Así que cuidado señores, yo no le haría mucho daño a una mujer si fuera ustedes, he sentido su odio.

Dime que de pie cojeas…

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Todo parece indicar que, pues sí, necesitamos bastones para hablar… ¿bastones o muletas? Porque bueno eso de comunicarnos… ¿cómo te explico? Parece como de lo más sencillo, pero es como muy complicado ¿a poco no?

¿Qué de que estoy hablando? Pues de las muletillas, o sea, de las palabras y frases que invaden como plaga nuestros discursos. Hay muchas, desde el “este”, hasta el no menos abundante “bueno”, no se hagan y acepten que han usado  el “de menos” que nos saca del atolladero cuando nuestra mente se queda en blanco. Veamos algunos ejemplos:

1. El soberbio que cree que de su boca salen complejos silogismos o cree que quien lo escucha tiene problemas de comprensión.

¿Cómo te explico? Lo importante no es sólo que hagas el trabajo, ¿me entiendes?, si no que lo hagas bien. ¿Si me explico? Porque este proyecto es muy importante… ¿estás de acuerdo?”

2. El tentalón.

“Entonces, que agarra y que me grita, y yo que agarro y me quedo callada, porque realmente no quería pelear”

3. El que dice y no dice.

“¡Pues como quieras!” –creo que uno debería tener personalidad.

4. El que güeyea.

“No güey y que el rata me apaña y me pone la pistola en la jeta, güey, y que me dice: ¡Que aflojes la lana güey!, y que le digo: No güey, aguanta, güey, que no traigo lana, güey.

5. El locutor.

“Estamos en lo que es, por así decir, en la entrada del Congreso de la Unión”

6. La niña bien [pendeja]. Sustituye su escaso léxico con expresiones armadas.

“¡¿Noooo?! ¿Me juras que te dijo eso, y sálala, sálala?, Y yo así de… [Expresión facial indescifrable] ¿O sea cómo?… Ni como ayudarte, es un X en la vida, está en el hoyo.

7. El del profesor.

“¿Sale?”

8. El del alumno.

 “Va que va”

Esos son los más frecuentes, pero he aquí una lista de los demás.

 

 

Pues es de que … o sea…
Pues, este ¿cómo se llama? …por así decir
… ¿ok? …etcétera…
… y así… Te ando diciendo
Sí, mire… ¡Que onda!
…¿verdad? Queda claro
Pero, bueno… Mas que nada…
De cierta manera Oyesss
Por eso te digo ¿Me explico?
Me dice… y le digo Esto…
Lo que pasa… Mira
Pues… En definitiva
…y tipo… Básicamente…
Me anda diciendo… Y me sale con este…
No sé si quieras… …¿estamos?
…ajá. …¿o qué?
…¿eh? …no sé…
…digo yo “La” Mónica
…y luego… Ojalá y …
… ¡gracias! … y demás…
Como le decía… … por ejemplo…
…porque… Y así…
Más que nada… Aluego
¿Cómo te explico/digo/ayudo? Lo que pasa es que…
Valga la expresión/comparación …es decir…
De pronto… …es como…
Yo, principalmente… …tipo “tal cosa”
Si te pones a ver Finalmente…
Va y… Bueno, pues…
Evidentemente… Bueno, no sé, yo…
Le traemos… “Este” Nacho
Y entonces… Correcto, correcto, correcto
Shalalá/ Bla bla bla Agarra y …/cogió y …

 

 

Casi les puedo ver las caras de vergüenza por que al menos habrán dicho la mitad de ellas. Y antes de que me echen montón, les digo que esta lista no la puse yo, si no un bello librito “Para hablar bien”

 

 

Pomposo: Añagaza Guarro: Chanchullo

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Así es mis estimados lectores, tanto como añagaza y chanchullo, significan trampa, engaño o estafa

 

   Que no haya chanchullo o va a haber desmadre como en 2006!!!

 

 

 

 

 

“Esperemos que en las  elecciones venideras prescindamos de añagazas de los políticos”

Arturo Pérez Reverte

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Un español que a veces me da risa y a veces me inspira a hacer cosas… mejor que él, pero en muchas ocasiones tiene razón:

«Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos.”

Arturo Pérez Reverte

LOKI (parte 1)

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Bueno señores, después de mucho tiempo de buscar por la red y marearme ante tantos resultados, he decidido escribir una entrada para Loki. Pero hablo del verdadero Loki, aquél gigante que se hizo hermano de Odín. No tengo nada contra marvel o el anime de Matantei Loki Ragnarok, porque son cosas que también me gustan. Si no que déjenme mostrarle al verdadero Loki basándome en mis investigaciones de varios libros como Los mitos germánicos de Enrique Bernández y varios libros de temática vikinga de Manuel Velasco, ambos españoles, así como de la ayuda de mi mejor amiga para escribir bien las historias de Loki.

Permítanme ilustrarles este artículo para que no se vuelva tedioso, pero disculpen si se cuela por ahí algún fanart o imagen marveliana, no hay muchas ilustraciones de Loki antes de esto y agradezco a Stan Lee haberlo incluido en su cómic y hacerlo famoso e incluso, seguido por muchas chicas en tumblr, al actor que lo interpreta cuyas fans son las Hiddlestonesr (pero esto ya es harina de otro costal) Y el debate que existe entre los nuevos seguidores de Odín (Odinistas y Asatrú) de incluir un culto a Loki.

Loki en un manuscrito del siglo con una red de su invención

La primera imagen de Loki de la que se tiene conocimiento es ésta la cual pertenece a un manuscrito atribuido a Snorri Sturluson, autor de las Eddas, que son una recopilación de todas las leyendas y cantares antiguos.

Aquí, a Loki se le ve con una red, eso luego les explico, pero la imagen que se tiene aquí de él a mi se me figura como la de un arlequín. No es muy guapo que digamos, o al menos para nuestros cánones actuales, pero se le describía como el ser masculino más hermoso de Asgard (Balder aparte por que ese es como un ángel intocable).

Lo extraño para mí, es que haya salido guapo cuando sus padres son gigantes, Laufey su madre y Farbauti su padre. A las diosas no les gustaban los gigantes, pero también hay que recordar que Loki, es un mago y experto en cambios así que pudo haber cambiado su aspecto aunque no creo. Otra nota discordante es que haya adptado el nombre de su madre como apellido y no el de su padre como se acostumbraba: Thor Odinsson, Leif Eriksson ¿ven? Lo más adecuado es que se llama Loki Farbautisson, pero se llama Loki Laufeysson, hasta en eso es único. En la película de Thor se aprecia que Laufey es el rey de los gigantes, pero ahí se fueron por otro lado, porque Laufey no era ni hombre, ni rey.

Por otro lado, Loki tiene apodos, le dicen “Herrero misterioso”, “Dios astuto”, “Viajero del cielo”, “El luminoso” (por eso de sus ideas), “Mago de las mentiras”, “Dios de las travesuras”, “Dios del caos”, “El mensajero” , “Dios de las mentiras ” y un largo etcétera.  Para quien esté más familiarizado con la culruta griega y/o romana, su dígamos homólogo ( y ni tanto porque los otros no hicieron lo que él) son Hermes-Mercurio llamados en sus culturas “Mensajero de los dioses” ¿Les suena? Son protectores de los pastores, ladrones e inventores, por si recuerdan Hermes le robó un rebaño de bueyes a su hermano Apolo a los pocos días de nacido, que travieso muchacho. Tienen alas en los pies como para realzar la rapidez de sus acciones y en la cabeza para confirmar la rápidez de su pensamiento, ya que ambos, en su forma griega y romana, eran los seres más inteligentes del panteón grecorromano.

Hermes o Mercurio

Miss Sunshine

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Mi papá suele tener amigos muy nice. Cuando yo nací, un amigo suyo le dijo que su esposa esperaba una niña. Y con eso empezaron a planear emparentase, con la niña y conmigo of course. Le pusieron Chantal y en cuanto nació, lo primero que hicieron fue llevarme al cunero a verla. Yo tenía como cinco meses y ya me andaban prometiendo a una mocosita que ni siquiera conocía, o peor aún, no tenía conciencia para conocer.
Pasaron los años y Chantal asistía a todas mis fiestas de cumpleaños, así como yo a las de ella. Ella era una niña rubia con trencitas y muy agradable, o al menos hasta que entró a la adolescencia y se volvió la típica rubia desabrida, anoréxica, estirada ¿aja? Aún así mis papás y los suyos querían emparentarse sin importar que yo no la soportara.
En sus quince años tuve que ser su principal acompañamiento con un asqueroso tono dorado en .la corbata y ella brillaba tanto que lastimaba los ojos. Le puse Miss Sunshine y se enojó. Si hasta ese momento me había soportado, desde entonces me odió.
Cuando cumplí dieciocho años, no la invitaron, fue una fiesta puramente masculina. La disfruté mucho. Pero cuando llegaron los dieciocho de Chantal sus padres y los míos me pidieron llevarla a un “antro”, yo odio esas cosas, pero ella no. En cuanto entramos ella se perdió y al final de la noche la encontré en el baño vomitando. La llevé a su casa y me dieron las gracias por no haber tomado yo.
A los diecinueve, Miss Sunshine parecían habérsele bajado los humos. Tal vez porque tenía que repetir su último año de bachillerato y me pedía ayuda. Hubo un momento en que cuando me disponía a ir a su casa para dejarle su obsequio antes de que se fuera a su noche de chicas, mi padre me apartó de la mirada de mi madre y me metió un paquete de condones en el bolsillo interno de la chamarra, después me prestó las llaves del coche y me fui. Extrañamente, cuando llegue a casa de Miss Sunshine, sus padre me pidieron que les hiciera el favor de llevarla a la casa de su amiga; accedí y en el coche le di su obsequió, era un bolso azul –que mi madre definió como precioso- y a pesar de que no lo había elegido yo, ella me dio gracias muy efusivamente. Con decirles que al siguiente semáforo, ella me besó. En fin. Llegamos a la casa de su amiga y me despedí de ella cuando extrañamente la anfitriona me invitó a festejar con ellas. Muy cortésmente dije que no porque era un anoche de chicas y seguramente iba a terminar con las uñas y las cejas depiladas. Sin embargo, como la chica me caía bien e insistió tanto que al fin accedí no sin antes llamarle a mi padre quien increíblemente aceptó encantado.
Así pues, entré, y mientras yo esperaba ver revistas de quinceañera y peluches de osito, me encontré en un departamento libre de padres y con chicas con prendas ligeras. Ninguna se asustó al verme por lo que empecé a sospechar si todo eso no había sido planeado. Así que cuando fui a la cocina por un vaso de agua, Miss Sunshine me metió al armario de escobas, y ansiosa, me estrenó. Que casualidad que ella sabía donde estaban los condones de mi chamarra y que casualidad que ninguna de sus amigas entró en esos momentos aunque hayan sido mínimos. Yo ya estaba pidiéndole una disculpa cuando ella me dijo que no importaba y se fue.
Yo me quedé de una pieza. Mi padre y el suyo seguramente habían hablado y no me dijeron nada los muy miserables. O tal vez para que me tomara por sorpresa y no me aprovechara para que la única agasajada fuera ella.
Todavía pensando en eso, salí corriendo entre un barullo de risas bobas y me fui a mi casa aún asustado.
A los veinte, me rebelé, quise hacer mi propia fiesta, pero como sucede con la mayoría de mis planes, me salió mal y me quedé relegado en mi cuarto sin que nadie se acordara de mí. Ya en la noche mi madre fue corriendo a la pastelería y mi padre tartamudeaba algo de un coche, ¿y cómo iba a estar Miss Sunshine? Furiosísima porque no le podían dar un coche a ella debido a sus múltiples choques
A los veintiuno, mi padre puso su alarma en el celular para no tener que darme otro regalo grande y organizó una fiesterilla desde un mes antes… con globos, mesas de colores y Miss Sunshine por supuesto, nada más le faltaron los payasos.
Después de que todos los hijos de los amigos de mi papá se rieron con ganas de mi tarta en forma de campo de futbol, me retiré a mi cuarto muy triste sin abrir siquiera a mi madre que fue a preguntarme que ocurría.
Lo que aún no me explico, es porqué le abrí la puerta a Miss Sunshine. Tal vez por los buenos tiempos de la niñez o por querer desquitarme con alguien. Fue la primera y última vez que me llamaron “mi amor” y “te quiero mucho”. Sigo sin saber porque. También fue la primera vez que me besaron de verdad y la primera vez que me sentí muy, muy solo en cuanto ella se fue.
Después supe que ella se embarazó de un compañero de su universidad fresa y tuvieron que casarse. No fue mío y se lo achacó a él si es lo que están pensando.
Me invitaron a su pomposa boda y después me enteré que se fueron a Europa a trabajar gracias a los contactos del papá de él. Recuerdo que la madre de Miss Sunshine me daba palmaditas en el hombro cuando estábamos en la iglesia, y Chantal fue la comidilla de sus amigas porque pensaron que a fin de cuentas se iba a casar conmigo. Y la decepción de mi padre y la vergüenza del suyo porque Miss Sunshine no se casó con el hijo de su amigo.
Años después, cuando terminé la carrera, me fui a Francia a hacer mi doctorado. Ahí viví mucho tiempo con una amiga de la universidad hasta que decidimos adoptar a un niño alemán.
Un día, un hombre llegó a la editorial en la que trabajaba, se decía que era un administrador mexicano muy rico que quería escribir un libro de su especialidad. Fui su colaborador y nos hicimos amigos hasta que una noche él me invitó a cenar en compañía de su mujer para que también conociera a la mía. Accedí muy complacido y agregó que podía llevar a mi hijo ya que él tenía una hija de más o menos su edad y podrían jugar.
Al llegar a su casa cual no fue mi sorpresa al ver a Miss Sunshine poniendo la mesa con la ayuda de una empleada suya. Ella se sorprendió al verme y yo me volví hacia su esposo a quien no había reconocido detrás de la barba y los anteojos respetables, mientras él me veía seguramente pensando lo mismo de mi cabello negro en lugar de castaño y de mis gafas sin armazón. Lo cierto es que casi no nos vimos el día de la boda y él nunca me dijo el nombre completo de su esposa.
Cuando entró su hija, casi vi a Miss Sunshine cuando tenía siete años, y al verla, mi pequeño Fritz nos dijo:
-Mami, papi, esa niña parece Sonnenschein.
Observé a Chantal, a su marido y luego a mi mujer. A final de cuentas sí íbamos a ser una familia.

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