Todo parece indicar que, pues sí, necesitamos bastones para hablar… ¿bastones o muletas? Porque bueno eso de comunicarnos… ¿cómo te explico? Parece como de lo más sencillo, pero es como muy complicado ¿a poco no?

¿Qué de que estoy hablando? Pues de las muletillas, o sea, de las palabras y frases que invaden como plaga nuestros discursos. Hay muchas, desde el “este”, hasta el no menos abundante “bueno”, no se hagan y acepten que han usado  el “de menos” que nos saca del atolladero cuando nuestra mente se queda en blanco. Veamos algunos ejemplos:

1. El soberbio que cree que de su boca salen complejos silogismos o cree que quien lo escucha tiene problemas de comprensión.

¿Cómo te explico? Lo importante no es sólo que hagas el trabajo, ¿me entiendes?, si no que lo hagas bien. ¿Si me explico? Porque este proyecto es muy importante… ¿estás de acuerdo?”

2. El tentalón.

“Entonces, que agarra y que me grita, y yo que agarro y me quedo callada, porque realmente no quería pelear”

3. El que dice y no dice.

“¡Pues como quieras!” –creo que uno debería tener personalidad.

4. El que güeyea.

“No güey y que el rata me apaña y me pone la pistola en la jeta, güey, y que me dice: ¡Que aflojes la lana güey!, y que le digo: No güey, aguanta, güey, que no traigo lana, güey.

5. El locutor.

“Estamos en lo que es, por así decir, en la entrada del Congreso de la Unión”

6. La niña bien [pendeja]. Sustituye su escaso léxico con expresiones armadas.

“¡¿Noooo?! ¿Me juras que te dijo eso, y sálala, sálala?, Y yo así de… [Expresión facial indescifrable] ¿O sea cómo?… Ni como ayudarte, es un X en la vida, está en el hoyo.

7. El del profesor.

“¿Sale?”

8. El del alumno.

 “Va que va”

Esos son los más frecuentes, pero he aquí una lista de los demás.

 

 

Pues es de que … o sea…
Pues, este ¿cómo se llama? …por así decir
… ¿ok? …etcétera…
… y así… Te ando diciendo
Sí, mire… ¡Que onda!
…¿verdad? Queda claro
Pero, bueno… Mas que nada…
De cierta manera Oyesss
Por eso te digo ¿Me explico?
Me dice… y le digo Esto…
Lo que pasa… Mira
Pues… En definitiva
…y tipo… Básicamente…
Me anda diciendo… Y me sale con este…
No sé si quieras… …¿estamos?
…ajá. …¿o qué?
…¿eh? …no sé…
…digo yo “La” Mónica
…y luego… Ojalá y …
… ¡gracias! … y demás…
Como le decía… … por ejemplo…
…porque… Y así…
Más que nada… Aluego
¿Cómo te explico/digo/ayudo? Lo que pasa es que…
Valga la expresión/comparación …es decir…
De pronto… …es como…
Yo, principalmente… …tipo “tal cosa”
Si te pones a ver Finalmente…
Va y… Bueno, pues…
Evidentemente… Bueno, no sé, yo…
Le traemos… “Este” Nacho
Y entonces… Correcto, correcto, correcto
Shalalá/ Bla bla bla Agarra y …/cogió y …

 

 

Casi les puedo ver las caras de vergüenza por que al menos habrán dicho la mitad de ellas. Y antes de que me echen montón, les digo que esta lista no la puse yo, si no un bello librito “Para hablar bien”

 

 

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